Licencia de cristal y barro

Por Rocío Melonaro

La reforma laboral que analizará esta semana el Senado argentino incluye, entre otros artículos, la reforma de licencia por paternidad que pasaría de los dos días actuales a ser de 15 días corridos. Hoy, en Argentina, los varones tienen más días por casamiento o estudio que por paternidad. Dicho así, queda claro que la medida afecta profundamente la situación de los varones frente a sus licencias, pero, ¿afecta de algún modo la realidad parental? ¿son sólo 13 días los que nos separan de una práctica parental equitativa o de un mercado laboral justo que no discrimine por género?

En tanto las licencias se consideren de forma independiente y no de forma familiar, la desigualdad seguirá siendo la norma. La categorización de las licencias por género estigmatiza los roles parentales y excluye a familias homoparentales. Sin embargo, aún dentro de las familias heteroparentales, las licencias establecidas por género no hacen más que reforzar roles y estereotipos de género.

Las licencias sirven como metáfora de aquella trampa de cristal que significa el sistema patriarcal para las mujeres: techos de cristal y suelos pegajosos. De un lado y otro de la ecuación –ordenamiento familiar y mercado laboral-, el rol de la mujer está pre establecido independientemente de sus elecciones.

“la licencia por maternidad es otro cristal más en el techo del desarrollo profesional”

En el mercado laboral la “amenaza” de la licencia por maternidad es otro cristal más en el techo del desarrollo profesional: brecha salarial, mayoría masculina en cargos gerenciales, prejuicios de género respecto del control y el poder, entre otros. La licencia por maternidad es, en este caso, el retorno de la mujer al ámbito privado en potencia. La licencia familiar, en cambio, sería una medida compartida, producto de una decisión grupal.

Del lado del ordenamiento familiar, la dedicación exclusiva de la mujer hacia el/la hijx es otro eslabón –quizás el primero- de otros tantos encadenados al cuidado vincular y al trabajo doméstico. Al trabajo no remunerado, a la dedicación “por amor”: a un sistema de reproducción que sostiene y hace posible un sistema de producción que, a su vez, la excluye.

“La licencia por paternidad no es más que un maquillaje, una amabilidad hacia el varón trabajador”

La reforma de licencia por paternidad, el artículo menos discutido de la reforma laboral por su “corrección política”, no es más que un maquillaje, una amabilidad hacia el varón trabajador, pero que de ninguna manera resuelve los conflictos generados por esa medida. No quita cristales, ni ayuda a salir del barro a la mujer. Simplemente acomoda en su silla y palmea en la espalda, una vez más, al varón.

Photo 1: CCO Creative Commons

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close