Otras maneras de hacer

Entrevista a la activista estadounidense María Hadden quien, con una vasta experiencia en organizaciones comunitarias, se postula para ser la primera mujer afroamericana abiertamente gay que represente a la comuna en el ayuntamiento de Chicago.

Por Rocío Melonaro

          En la ciudad de Chicago, profundamente segregada, hay algunos barrios que se diferencian por su diversidad étnica, cultural y económica, y Rogers Park -pese a estar en la zona norte de la ciudad- es orgullosamente uno de ellos. En el barrio popularmente conocido por ser progresista, liberal, demócrata o hippie, en el mismo barrio donde en las últimas elecciones la mayoría votó a Bernie Sanders, María Hadden, 35, se postula para ser la primera mujer afroamericana gay que sea electa para Alderwoman -representante comunal y legislativa de la ciudad-. Y resalta que, pese a ser un barrio diverso y progresista, “sería la segunda mujer en representar la comuna desde 1923 y la primera afroamericana”.

          Amable y de sonrisa amplia, Hadden cuenta con entusiasmo y paciencia su trayecto recorrido hasta hoy que es, mayoritariamente, comunitario. En 2009, y por primera vez en todo Estados Unidos, se implementó en Rogers Park el programa de Presupuesto Participativo (o PB, por sus siglas en inglés) a través del cual la misma comunidad debate, vota y elige el destino de una parte del presupuesto público. En esa oportunidad, Hadden participó como delegada vecinal y, desde ese momento, continuó trabajando ininterrumpidamente con el proyecto.

¿Cómo fue la primera experiencia de PB en Estados Unidos? 

En 2009 estábamos en el punto más crítico de la crisis inmobiliaria y en el principio de la recesión. A nivel nacional, pero también a nivel local, las cosas eran simplemente un desastre y creo que esa es una de las razones por las cuales conecté tan bien con el proceso de PB. Durante tres años había estado participando en la organización de mi edifico. Inicialmente, antes de que las cosas fueran realmente mal, pensábamos que sólo estábamos organizando información, haciéndole el trabajo más fácil al dueño, pero luego se nos hizo claro que él no iba a hacer lo que debía, así que tuvimos que trabajar con la ciudad, pero nadie tenía una solución. Así que en 2009 vi un flyer de PB y empecé a participar. No era una solución para mis problemas, pero poder colaborar en un proyecto común y hacer algo positivo fue muy atractivo en ese momento.

¿Cuál fue el impacto en la comunidad?

Creo que PB ayudó a crear espacios de participación donde antes no los había. En las grandes ciudades, por lo general, no hay espacios donde la gente pueda tomar decisiones significativas y creo que esa falta de espacios comprometidos se traduce en una falta de poder. Hay serias críticas al proceso de PB respecto de sus límites y cómo sí impacta en los índices de participación pero no siempre provee herramientas para una transferencia del poder. Pero lo cierto es que PB ofrece diferentes espacios para que diferentes personas puedan liderar. Así que, si lo piensas, como mujer, como una mujer negra en Estados Unidos, PB ofrece nuevos espacios que pueden generar nuevas oportunidades para diferentes tipos y estilos de liderazgo, en un ambiente que, por ser sumamente capitalista, tradicional, jerárquico y patriarcal, por lo general no los hay.

“Si no estamos haciendo mejor las cosas para las mujeres trans afroamericanas -que en el actual contexto de los Estados Unidos es el tipo de persona más discriminada- entonces nada importa”

¿Es PB entonces una herramienta que pueden utilizar movimientos sociales como Black Lives Matter o agrupaciones feministas, para acceder a instancias más formales y tradicionales de hacer política?

Absolutamente. Una de las experiencias más interesantes la tuve en 2015, cuando estaba en Carolina del Norte para la segunda Convención Nacional de Black Youth Project 100 (BYP100), una organización para jóvenes afroamericanxs de 18 a 35 años, que trabaja por su liberación -black liberation- a través de una visión negra, queer y feminista. Este es uno de los mejores ejemplos de un grupo de jóvenes trabajando activamente en problemas que otras personas ya han trabajado, como la lucha contra la encarcelación, la descriminalización de las personas de color, igualdad de derechos para las mujeres e igualdad de derechos para las personas trans y no conformes de género. No son problemas nuevos, pero nuestro marco particular de visión negra, queer y feminista ofrece una estructura muy opuesta del sistema jerárquico dominante de arriba hacia abajo en el que todas y todos operamos. La visión es similar al mujerismo womenism surgido en la segunda ola del feminismo pero llevado un poco más allá: si no estamos haciendo mejor las cosas para las mujeres trans afroamericanas -que en el actual contexto de los Estados Unidos es el tipo de persona más discriminada- entonces nada importa, no estaríamos haciendo mejor las cosas para el resto. Si podemos trabajar activamente y crear una realidad más justa y mejor para aquellas personas más marginadas y discriminadas, entonces la realidad mejorará para el resto. Ese es nuestro simple pero específico marco. Así que en 2015 estábamos en nuestra segunda convención -contábamos ya con 300 miembros y 9 delegaciones a lo largo del país- y fuimos a una acción pública en contra de la aplicación presupuestaria para una nueva sede policial. Y cuando llegué vi que muchos de los carteles reclamaban un proceso de presupuesto participativo para poder tomar ese tipo de desiciones y fue muy interesante porque no fue desde mi organización, sino que las mismas personas lo reclamaban como una herramienta. Así fue como BYP100 incluyó PB como proyecto de plataforma en nuestra agenda para construir futuros negros -black futures- y el movimiento Black Lives lo incluyó también en su visión, publicada el año pasado.

BBF4
Sitio: http://agendatobuildblackfutures.org

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          En el ámbito local, el actual representante de la comuna 49 -a la que pertenece Rogers Park- es Joe Moore, quien, a través de reelecciones, pertenece en el cargo desde 1991. Y si bien Moore fue el mismo que hizo posible la primera experiencia de PB en 2009 y llevó a cabo, en sus inicios, diversas medidas progresistas, en los últimos años se le critica su estrecha vinculación con el actual Alcalde de Chicago, Rahm Emanuel y la aplicación de medidas que afectaron negativamente a la comunidad, como concesiones inmobiliarias, poca adjudicación presupuestaria a escuelas públicas del distrito y una reacción radicalmente diferente frente a víctimas de uno u otro color.

¿Cuáles son los principales problemas que afectan, a nivel local, a las minorías en este momento?

Una de las cosas donde me gustaría ver algún cambio y que pienso que es uno de los principales problemas de la comuna en este momento es la diferente reacción frente a tiroteos, muertes y diferentes víctimas de la violencia de las armasgun violence– por parte de la comunidad, del Alderman y de la policía. Es un barrio históricamente mixto, étnico, racial y económicamente diverso, que a su vez tiene una fuerte identidad como comunidad. Sin embargo, en los últimos diez años empezó un cambio demográfico debido a las medidas públicas de desarrollo y educación que comenzaron con el anterior Alcalde y continuaron con el actual. Chicago en este momento está perdiendo gente y, en particular, gente pobre de color –poor, blacker and browner people– de los barrios del sur y del oeste, pero también de Rogers Park. Las personas se están yendo porque o no pueden acceder al costo de la vivienda, no tienen vacantes en las escuelas públicas para sus hijos o hijas, o no consiguen un trabajo que les sea redituable. Las medidas políticas que generaron este proceso no fueron por accidente, sino que fueron y son intencionales. Parecería ser parte de un proceso estratégico para expulsar a las personas marginadas de la ciudad y hacer espacio para nuevas, y Rogers Park no es inmune a esto.

“Hay mucha disparidad en nuestra representatividad. Yo sería la segunda mujer en representar la comuna, pero la primera afroamericana”

¿Cuál es tu visión u objetivo en ser representante legislativa y ejecutiva de la comuna –Alderwoman-?

Creo que tanto acá como en otros lugares se está viendo a mucha gente que normalmente no era representada, pasar a ser representada y sé, definitivamente, que es algo que puedo ofrecer como candidata. Desde 1923 nuestra comuna fue representada por una mujer una sola vez. Incluso ahora, de las 50 comunas que conforman la legislatura, sólo hay 12 o 13 representadas por mujeres. Hay mucha disparidad en nuestra representatividad. Yo sería la segunda mujer en representar la comuna, pero la primera afroamericana. Debido a la segregación, en este momento hay un sólo Alderman afroamericano que representa barrios de la zona norte de la ciudad, lo que es increíble. Como un país que todavía está mayoritaria y abrumadoramente representado por hombres blancos mayores, personalmente no veo que estén tomando las mejores decisiones. No está funcionando para el país, ni para Illinois o para Chicago. Creo que estamos en una comunidad y en un barrio, particularmente, en el que las personas quieren ver diferentes tipos de liderazgo y representación, y que cuando gane las elecciones y acceda a la legislatura voy a ser capaz de construir un apoyo suficiente como para poder hacer mejoras en temas que no sólo afectarán al barrio, sino a la ciudad.

¿Crees que el actual presidente habilita cierta desvinculación entre los representantes y los representados?

Si bien el actual presidente tiene mucho impacto en nuestra cultura democrática, desde otra perspectiva, dudo en darle tanto mérito. Creo que es una representación de un aspecto de algo que ya existía, un gran ejemplo de cierto pensamiento del liderazgo político que ya existía antes de él y que seguramente seguirá existiendo después de él. También creo que ser un Presidente exageradamente ruidoso de un gobierno sumamente jerárquico y decirle a las personas durante la campaña que ellos y ellas no son importantes tiene un impacto negativo pero, al mismo tiempo, tuvo una respuesta y esa respuesta se está viendo a lo largo del país. Y creo que eso también cambiará las condiciones en nuestras próximas elecciones. Incluso a nivel local, estamos en un contexto muy particular en el que la gente está enojada, agitada y quiere cambios. Está en desacuerdo con las decisiones tomadas, tanto en nuestro Estado, Illinois, como en Rogers Park. Hay una cierta energía y las personas están tomando la desilusión e incluso el miedo y lo están convirtiendo en algo más. Yo trato de tener perspectiva y estar consciente del lugar particularmente interesante de los Estados Unidos en el que estoy y en tan prolífico momento.

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